
Durante su actuación estelar del sábado, la estrella pop rindió homenaje a sus raíces en YouTube, repasó sus mayores éxitos y celebró el arduo camino recorrido para llegar hasta aquí.
A lo largo de los años, Justin Bieber se ha convertido en un habitual de Coachella, tanto como asistente como artista sorpresa. En la edición de 2024 del festival, apareció como invitado junto a Tems y Wizkid para interpretar su éxito “Essence”. En 2019, sorprendió al público al unirse al set de Ariana Grande, quien era cabeza de cartel, para interpretar “Sorry” y adelantar nueva música, diciendo a la multitud que tenía que recuperar su “swag” (una gran pista para quienes lo notaron).
Pero la noche del sábado (11 de abril), la única persona para la que Bieber tuvo que presentarse fue él mismo. Y eso fue lo que hizo.
En preparación para su set como cabeza de cartel, el ícono del pop ofreció dos shows íntimos en los famosos locales de West Hollywood The Roxy y The Troubadour. Ambos sets estuvieron conformados exclusivamente de temas de SWAG y SWAG II, no solo ayudando a Bieber a familiarizarse con el nuevo material en vivo, sino también – y quizás más importante – llevándolo de vuelta al escenario por primera vez en cuatro años.
Ahora bien, el desierto es un tipo de escenario completamente diferente, especialmente en comparación con lugares con capacidad para 500 personas, pero Bieber no lo trató como tal. En vez, logró hacer que un campo de polo lleno de desconocidos se sintiera como una reunión nocturna entre amigos cercanos.
El diseño del escenario fue minimalista, con solo una estructura fluida, similar a un capullo, en la que Bieber podía caminar, acostarse y, en ocasiones, incluso encogerse – una mezcla entre patio de juegos y espacio seguro. Su único accesorio: una laptop (pero hablaremos de eso más adelante).
Bieber comenzó con fuerza con la reveladora “All I Can Take”, que también abre SWAG y cumple el mismo propósito aquí: recordarse a sí mismo y a sus fans que él dará todo lo que pueda en cualquier momento. Y no ha sido fácil.
Mientras Bieber narra abiertamente esos altibajos en SWAG y SWAG II, escuchar estos álbumes en vivo como un conjunto cristaliza su mensaje. Juntos, son un testimonio de sus casi dos décadas trabajando en su identidad, fe y propósito bajo el escrutinio público. Tanto así que pasó los primeros 50 minutos de su set en el swagverso (excepto por un breve desvío a “Stay”, con una aparición sorpresa de The Kid Laroi). Los momentos destacados al principio del set incluyeron “Speed Demon”, sobre mantener un círculo íntimo cerrado y “mejorar cada segundo” por ello; “Go Baby”, su oda a su esposa Hailey Bieber; y “Walking Away”, su compromiso con su familia.
Seguido ofreció una sección acústica, sentado en el centro de una pasarela extendida y acompañado por Carter Lang y Dylan Wiggins. El trío interpretó canciones como “Glory Voice Memo”, “Zuma House” y una emotiva y extendida “Everything Hallelujah”, con Bieber incluyendo el nuevo verso: “Coachalla, hallelujah”. (Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando cantó, “Hailey, baby, hallelujah/ Baby Jack, hallelujah”).
Tomado de BILBOARD en Español