Ordenanzas contra incendios en cantones lojanos, presentes en papel, ausentes en la práctica

La provincia de Loja nuevamente enfrenta el aumento de incendios forestales que, en lo que va del año, han consumido más de 200 hectáreas de vegetación nativa, dejando a su paso destrucción, fauna muerta y suelos degradados.

Normas

A pesar de la gravedad del problema, siete cantones de la provincia aún no cuentan con ordenanzas específicas para la prevención de incendios forestales: Espíndola, Quilanga, Paltas, Saraguro, Chaguarpamba, Pindal y Zapotillo. Aunque el resto de cantones (Calvas, Gonzanamá, Sozoranga, Catamayo, Celica, Macará, Olmedo, Loja y Puyango) sí han aprobado normativas, estas no están siendo aplicadas con eficacia, lo que agrava la situación.

Los incendios, en su gran mayoría, son provocados por actividades humanas, particularmente por la quema de chacras. El uso irresponsable del fuego en labores agrícolas, sumado a condiciones climáticas como los fuertes vientos ocasiona que las llamas se salgan de control y arrasen con bosques, zonas de cultivo y áreas protegidas, señaló Adalí Jaramillo, coordinador zonal 7 de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos.

Espíndola y Gonzanamá

Los cantones más golpeados en las últimas semanas por los incendios son Espíndola con más de 100 hectáreas y Gonzanamá también con la misma dimensión, según información de los cuerpos de bomberos de estas jurisdicciones. En Loja, aunque en menor medida, también se han registrado focos activos.

Las consecuencias son devastadoras: animales silvestres muertos, pérdida de plantas nativas, alteración de ecosistemas y contaminación del aire. Además, la recuperación de las zonas afectadas puede tomar años, agravando la vulnerabilidad ambiental de la provincia.

Sanciones y recomendaciones

Las autoridades recuerdan que provocar incendios forestales es un delito. Según el Código Orgánico Integral Penal (COIP), quienes ocasionen quemas no autorizadas pueden enfrentar sanciones administrativas, multas e incluso penas privativas de libertad si se demuestra dolo o negligencia grave.

Recomiendan a la población evitar cualquier tipo de quema entre los meses de julio y octubre, periodo en que los vientos y la sequedad del terreno aumentan el riesgo de incendios.

También los agricultores coordinen con bomberos o autoridades locales antes de realizar cualquier quema.(I).

Tomado de Diario CRÓNICA/Loja

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *